La rendición de cuentas no es sólo un tema complejo, sino una de las principales demandas ciudadanas durante décadas, y con justa razón sin duda, ya que, entre otras cosas, coadyuva en el combate y control de la corrupción, fenómeno social que ha afectado a nuestro país y su gobernabilidad.
En el Sistema Nacional de Transparencia (SNT) tenemos una responsabilidad y compromiso permanente con este tema, ya que es un eje toral de la política pública que impulsamos. Mientras la sociedad perciba que en las instituciones públicas las puertas están abiertas y no existe opacidad con la intención de ocultar lo que sucede dentro de éstas, se cimentará una relación de confianza. Particularmente, los organismos garantes del derecho a la información nos debemos mostrar como eso, como instituciones con puertas abiertas a la sociedad.
Por ello, es fundamental ser autocrítico y evaluar las acciones que hemos emprendido al momento, para mejorar lo que se ha hecho bien y hacer los ajustes necesarios, sobre todo, en el marco de la próxima aprobación del Programa Nacional de Transparencia en el Consejo Nacional del SNT. Y es que, si la autoridad rindiera cuentas de manera horizontal y adecuada a partir de la proactividad, los usuarios no tendrían que acudir en revisión ante el organismo garante.
Es tarea de todos crear las bases homogéneas para impulsar trabajos orientados a la detección, denuncia y control de actos de corrupción que en verdad permitan un acceso sin limitaciones para la sociedad, en especial a aquellas en situación de vulnerabilidad, además de resolver las necesidades de la ciudadanía dando soluciones de Transparencia Proactiva. Recordemos, el Programa Nacional de Transparencia tiene un eje específico para la rendición de cuentas e incluso, la Comisión de Rendición de Cuentas sumó a su nombre el “Combate a la Corrupción”, ya que son temas muy relacionados.
Debemos iniciar por la consolidación misma de la rendición de cuentas como práctica, como parte de nuestra forma de gobernar, legislar, administrar, juzgar, o lo que corresponde a cada sujeto obligado, y toca a quienes integramos el Sistema Nacional de Transparencia capacitar y sensibilizar en todos los niveles del Estado sobre esta materia.
Recordemos también que el buen juez por su casa empieza, por lo que el
SNT tiene un papel importantísimo en la materia, no sólo para verificar que los Sujetos Obligados opten por mecanismos de una rendición efectiva, sino también para que se haga al interior de los propios organismos garantes.
Tenemos un llamado y hay que asumirlo: el Sistema debe ser el gran articulador de la coordinación de trabajos de rendición de cuentas en todas las entidades y por supuesto en la federación. En nuestro ámbito de competencia, debemos mostrar que nuestro trabajo en este rubro es de utilidad social, tanto en acciones cotidianas como en la gestión pública.
Para lograrlo, no debemos olvidarnos de un aliado fundamental: la sociedad civil y la academia. Tienen un el rol fundamental en el involucramiento activo, ya sea en la promoción de la práctica de la apertura gubernamental o como focos de exigencia.
En 2022 tenemos un reto enorme, y como todos los que he vivido en mi vida profesional, lo impulsaré con la convicción de que fortalecer la rendición de cuentas permitirá recuperar la confianza ciudadana y establecer bases para el combate a la corrupción. Es un problema complejo pero que puede encontrar soluciones solo con la participación de todas y todos.

