Por Efraín Esparza Montalvo
Dicen que las comparaciones son odiosas porque por lo general remarcan los errores de los demás y resaltan los logros propios. También suele afirmarse que “alabanza en boca propia es vituperio”; sin embargo, en tiempos de zopilotes como los que vivimos, en los que los “analistas” -así, entre comillas-, un día son expertos en educación o en salud, y el otro en seguridad pública, vale la pena hacer un comparativo de la evolución positiva que la lucha en contra de la inseguridad ha tenido en los primeros cinco meses del año, con relación al mismo período del año inmediato anterior.
Mire usted, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (disponibles también en el sitio de la FGJEZ https://www.fiscaliazacatecas.gob.mx/incidencia-delictiva/), de enero a mayo del presente año, se cometieron en Zacatecas 541 homicidios; 133 en enero, 77 en febrero, 118 en marzo, 120 en abril, y 93 en mayo. De ese total, 388 fueron homicidios dolosos. En tanto, en el mismo período, pero del 2021, sucedieron en Zacatecas 598 homicidios, 136 de los cuales se cometieron en enero, 115 en febrero, 108 en marzo, 106 en abril, y 133 en mayo. De todos esos, 465 fueron dolosos, según las carpetas de investigación que obran en poder de la Fiscalía. Es decir, que la incidencia para ese delito en particular se redujo en casi 11 por ciento, con lo que eso significa.
Otro dato: en robo con violencia, de enero a mayo del 2021 se cometieron 750 delitos, mientras que, en el mismo período, pero del 2022, se sucedieron 736 infracciones, lo que representa una reducción del 5.7 por ciento.
Los números, cantados fríamente como lo estoy haciendo perecen no tener mayor impacto en la sociedad por el nivel de crueldad con que se cometen los delitos últimamente, especialmente aquellos denominados “de alto impacto”, sin embargo, es preciso señalar que un solo homicidio representa el dolor de una familia, y la movilización de un aparato enorme de la fiscalía para esclarecerlo, ya no digamos los recursos científicos y económicos aplicados para llevar ante la justicia a quienes los cometen; de ahí que resulta imperioso destacar que en este 2022, en el período de referencia, murieron 57 personas menos que en el 2021.
Por eso es importante decir que la estrategia de seguridad implementada por el Gobernador David Monreal Ávila está dando resultados, y que los números, que todo el mundo puede consultar en el sitio del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, no mienten, pues son cifras oficiales con las que se construyen las estadísticas, y de las cuales se extraen los informes que semanalmente presenta en Zacatecas el secretario de Seguridad Adolfo Marín Marín.
Las voces de quienes a gritos exigen la renuncia del funcionario, y demandan más atención al problema por parte del Gobernador, no son sino intentos desesperados de figurar, de hacerse pasar por los adalides de la paz y la tranquilidad, cuando no se toman el tiempo de revisar los datos oficiales, y comprobar que, en efecto, la incidencia delictiva va a la baja en casi todos los rubros, y declararlo públicamente.
No, para ellos, para los expertos en todo Zacatecas está en ruinas y casi casi a punto de la extinción; claro, son los mismos que aplaudieron como focas al sangriento quinquenio pasado, y que recibieron jugosos cheques y enormes transferencias bancarias que ya no existen y que explican su notoria frustración.
Por fortuna, la gente sabe que el Gobierno se esfuerza por lograr el anhelado cambio, y por brindar la seguridad que por tanto tiempo se le negó. En ese propósito se encuentra la administración estatal, y pronto, con el concurso de todas y de todos, zarparemos a buen puesto.
Hasta la próxima.
Columnista.

