El acceso al agua es uno de los derechos humanos universales establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo cuarto, juega un papel clave en el desarrollo de otros derechos universales como lo son: el derecho a la vida, un medio ambiente sano, la salud y a una sana y óptima alimentación. Sin agua, la vida del ser humano queda reducida a nada, su importancia es tal, que es el pilar principal de todo el planeta, además de tener un papel de suma importancia en las diversas actividades de la humanidad, como lo son las sociales y económicas.
La crisis del agua que hoy vive México es un tema de interés público mayúsculo, ya que esta problemática también se está agudizando a nivel mundial, por ello, es necesario que todas las organizaciones civiles, organismos autónomos, los gobiernos y toda la sociedad de manera conjunta, reflexionemos, acerca de las mejoras, las acciones y mecanismos para salvaguardar a este vital líquido, ya que es un tema que debe importarnos a todos porque sus consecuencias ya han alcanzado a muchos estados del país, y el fenómeno sigue extendiéndose, provocando afectaciones a poco más de 55 millones de personas.
En el marco de la celebración de la Semana Mundial del agua 2022, debemos enfatizar aún más sobre cómo podemos de manera conjunta desde nuestros diferentes ámbitos de competencia abonar a solucionar este problema, debemos recordar que en el mundo hay 35 millones de km3 de agua dulce, de la cual solamente menos del 1% de esa cantidad se encuentra disponible, el resto se encuentra congelada en los polos glaciares o en su caso se encuentra en acuíferos subterráneos, además en diversas estimaciones se ha proyectado que se consume el 54% del agua disponible en el mundo.
Además, de acuerdo con el análisis “Perspectivas del agua en México: propuestas hacia la seguridad hídrica” realizado por la UNAM y presentado el 22 de agosto de este año, “60% de los cuerpos de agua presentan algún grado de contaminación y sólo 50% del volumen recolectado en alcantarillado recibe tratamiento, esto sumado a que 71% del territorio nacional presenta grados altos de presión hídrica, al tiempo que en México hay 106 municipios con alta vulnerabilidad a sequías”.
Ante tal escenario, Instituto Nacional de Transparencia Acceso a la Información y Protección de datos Personales (INAI), no ha sido omiso en manifestarse dentro de sus atribuciones acerca de este problema, por ello, desde la ponencia de una servidora, se han analizado y resuelto diversos recursos de revisión, por mencionar algunos dirigidos a CONAGUA: el RRA 2236/21, sobre actas de sesiones del Consejo de Cuenca del Valle de México, el RRA 4973/21 sobre explotación del acuífero Jiménez Camargo en Chihuahua, o más recientemente el RRA 5856/22 sobre diversa información (del 2012 a la fecha) de la explotación, uso o aprovechamiento de aguas nacionales sin el título de concesión o asignación.
Por otra parte, al realizar una búsqueda de información dentro de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) sobre este problema podemos encontrar que existen 810 registros, de los cuales, 437 pertenecen a información pública relacionada con las obligaciones de transparencia y 373 corresponden a solicitudes de información, en la cuales los ciudadanos han preguntado a las diferentes instituciones encargadas de salvaguardar este importante y vital líquido, sobre las acciones, medidas y mecanismos que en el marco de sus atribuciones han implementado.
Por ejemplo: en el presente año, un ciudadano hizo valer su derecho de acceso a la información y externó su preocupación sobre esta problemática mediante una solicitud de acceso a la información dirigida a la Comisión Estatal del Agua del estado de San Luis Potosí, en la cual solicitó la información relativa a las estrategias que se estaban implementado por parte de las autoridades competentes de esa entidad para garantizarle a los ciudadanos el acceso al agua, con ello podemos darnos cuenta aún más de la preocupación que tiene la sociedad.
Sin agua no hay futuro, por lo que es fundamental visibilizar su importancia y tomar conciencia de su enorme valor. Solo así podremos asumir nuestra propia responsabilidad como individuos y como sociedad para cuidarla y protegerla. Se deben implementar a la brevedad acciones y programas de tratamiento, mantenimiento y sobre todo de concientización a la sociedad. Si no cuidamos el agua, seguiremos comprometiendo el futuro de las nuevas generaciones, pero sobre todo la vida entera de la humanidad.

