El fenómeno migratorio en nuestro país no solo implica flujos de personas con distintas nacionalidades que ingresan a México para quedarse o para transitar hacia Estados Unidos, sino que también existe una amplia migración interna, ocasionada por distintos factores como la falta de oportunidades laborales, crisis climáticas, de seguridad, entre otros.
Con los años, miles de zacatecanos y zacatecanas se han tenido que desplazar hacia la capital del país en busca de seguir creciendo como profesionistas, emprender un proyecto económico o por motivos familiares, según sea el caso. Por ejemplo, aunque yo viva en Zacatecas, entre semana trabajo en la Ciudad de México como Comisionada del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), siempre con la mente puesta en mi tierra. Así lo he hecho durante los últimos tres años.
El crecimiento de la presencia zacatecana en la CDMX (Ciudad de México) es de tal magnitud que desde hace 74 años existe el Centro Social y Cultural Zacatecano, cuyo objetivo es la conservación de las tradiciones y costumbres de nuestro estado.
En 1950, jóvenes estudiantes se reunieron en un restaurante de la capital para hacer valer nuestras raíces. Años más tarde, en el bosque de Chapultepec, comenzó a realizarse el evento «fraternidad zacatecana”, mismo que posteriormente se convertiría en el Día del Zacatecano Migrante.
En esta celebración se llevan a cabo múltiples actividades representativas de diversas regiones de Zacatecas, a cargo del Gobierno del estado y de algunos municipios. A ritmo de la banda sinfónica, nos hemos hecho presentes distintos paisanos y paisanas que trabajamos en diversos ámbitos como el artístico, político, social y empresarial. Por ejemplo, Florinda Meza, el “Perro” Aguayo, Rebeca de Alba, Susana González, Ricardo Monreal, David Monreal (hoy Gobernador de nuestro estado), Pepe Aguilar, su servidora, entre otros.
Actualmente se tiene registro de casi 500 mil personas (21 mil familias originarias) de Zacatecas radicando en la Ciudad de México, de segunda y tercera generación. Además, en el Estado de México se registran datos que duplican los anteriores.
Así, más de 20 mil paisanos y paisanas asistieron al último evento del Centro Social y Cultural Zacatecano. Ello demuestra que nuestra tierra está presente en el corazón de miles de personas y que seguiremos poniendo en alto el nombre de Zacatecas a base de trabajo, como nos enseñaron a hacerlo.
Además, la gran labor que hacemos las y los zacatecanos que radicamos en la capital tiene un impacto económico en nuestro estado. Aproximadamente, 50% del turismo que llega a la entidad es resultado de la promoción y difusión que realizamos desde el centro del país. Quienes nos conocen saben que hablamos constantemente de las bondades de nuestra entidad y de sus grandes atractivos históricos, y que la realidad respalda nuestras recomendaciones.
Como zacatecana, siempre estaré orgullosa de mi tierra y de mis orígenes. Continuaré trabajando desde cualquier trinchera en la que me encuentre para seguir ayudando a mi gente, defender sus derechos y, sobre todo, mejorar sus condiciones de vida para un mejor futuro.
P.D. Agradezco a mi paisano y amigo, Isidro Robles Castañeda, presidente del Centro Social y Cultural Zacatecano, por todo su apoyo a lo largo de varias décadas.

