Ya no es una novedad ni secreto que dentro del Poder Judicial Federal se presentan casos sobre nepotismo y malos tratos hacía las y los trabajadores. Los juzgadores corruptos que utilizan el poder que se les encomienda para impartir justicia, le han fallado a la sociedad mexicana, abusando y maltratando a sus propios colaboradores, cayendo en un absurdo, ya que, siendo tribunales creados para vigilar la protección de los derechos humanos son los primeros que los transgreden.
El Poder Judicial fue creado con el anhelo de terminar con una era colonizadora impuesta por los españoles, quienes cruelmente vinieron a cometer actos totalmente indignantes de represión y violencia hacia pueblo de México y contra su cultura, sin embargo, quienes impulsaron la República en nuestro país siempre comulgaron con el sentimiento de ver terminada tanta crueldad a través de un nuevo modelo, de vida libre, democrática y nacionalista, con un gobierno soberano basado en la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), y regido por leyes dictadas por el mismo pueblo para su propio bienestar.
Tuvieron que acontecer conflictos armados, violencia y crueldad para que al final existieran, por medio del Poder Judicial, tribunales que brindaran justicia a la sociedad, ese se supone que era el ideal y el motivo de la creación de dicho poder. Claro está que quien no conoce la historia esta condenado a repetirla.
Además del maltrato y la humillación dentro y fuera del Poder Judicial Federal, también existe el nepotismo, que no es más que un acto de corrupción, a través de la designación de puestos por favoritismo, amiguismo o relación familiar, todo esto al margen del principio de mérito y capacidad.
La degradación hacia las y los trabajadores del PJF no es más que una forma de “esclavitud moderna”, tal y como jueces, magistrados y ministros lo hacen con sus subordinados y que nos remontan a momentos grises de la historia de México. Se nota que no hemos aprendido nada en el transcurso de los siglos, ya que solamente disfrazamos la corrupción y la violencia en los propios tribunales creados para protegernos de ello. Incluso, es importante mencionar que las y los trabajadores son utilizados con “revanchismos” por la implementación de una reforma que, entre otras cosas, tiene el objetivo de terminar con los privilegios y abusos de poder.
¿Esclavitud o compromiso laboral?
El que un trabajador sea forzado a lavar la ropa de los juzgadores, servir de mesero en los eventos sociales, cubrir horarios excesivos o realizar el trabajo de algún compañero no debe de tomarse en cuenta como compromiso laboral. A todas luces es un abuso y transgresión a los Derechos Humanos de cualquier persona.
¿Nepotismo o Carrera Judicial?
Las y los trabajadores del PJF, en su mayoría han llegado a su puesto por mérito propio y por un gran esfuerzo, soy testigo de ello porque soy abogada y a lo largo de mi vida laboral-académica he coincidido con grandiosas personas que dan su vida, se entregan y sacrifican para poder llegar erradicar los actos cometidos en contra de la dignidad de las personas, para cumplir con ese propósito de la creación del poder judicial: “impartir justicia”, encontrarle el abrigo a los desamparados con leyes humanistas.
Sin embargo, también existen plazas o puestos ocupados por familiares, amigos y parejas sentimentales de los juzgadores, incurriendo así en casos de nepotismo, algunos muy sonados y conocidos por la sociedad a la que se supone juraron y se obligaron a cuidar. Asimismo, hombres y mujeres han sufrido de acoso sexual por jueces, magistrados e incluso ministros. Por eso no podemos llamarle carrera judicial a ese comportamiento que indigna a la sociedad y daña a las personas.
A muchos se les ha prohibido postularse en el nuevo sistema de elección del poder judicial, se les exige sobremanera para elevar una estadística de productividad, no así para realizar una verdadera impartición de justicia. Por todo lo anterior, creo quienes cometen los actos antes mencionados no pueden jactarse de proteger a la ciudadanía, mientras violan los derechos fundamentales de sus propios trabajadores y subordinados.
Compañero, colega, incluso amigo trabajador del Poder Judicial, el miedo se esconde en la violencia, el miedo se esconde en la represión y en la imposición de conductas indignantes, hagamos de la Reforma Judicial el amparo y protección para ustedes.
Ashley Quintanar Muñoz
Abogada

