La semana pasada, uno de los temas que encendió las alarmas (como ya es costumbre en este país) fue el anuncio de una propuesta por parte de legisladores del Congreso norteamericano para gravar las remesas.
México es uno de los principales exportadores de mano de obra y de migrantes que trabajan y luchan día con día al otro lado de la frontera, producto de la falta de oportunidades en su país de origen.
Zacatecas, en particular, es uno de los estados con mayor número de migrantes. Según datos recientes, se estima que hay 750 mil zacatecanos viviendo fuera, lo que representa casi la mitad de su población en la entidad. Muchos de ellos están organizados en clubes, federaciones y asociaciones que tienen un solo objetivo: ayudar a sus comunidades de origen.
Nunca se han olvidado de Zacatecas. Envían remesas a sus familias, lo que genera economía local, pero además impulsan obras como iglesias, pavimentaciones, lienzos charros y servicios públicos a través de programas con aportaciones estatales y federales.
No se puede entender el progreso de muchos municipios sin la llegada de estas divisas enviadas por nuestras hermanas y hermanos migrantes.
De aprobarse ese impuesto, los afectados serían millones de migrantes, incluidos residentes legales, y entre ellos, miles de zacatecanas y zacatecanos. Esto golpearía directamente a la economía local y al desarrollo sustentable del estado.
Necesitamos que el Instituto Nacional de Migración y nuestras y nuestros diputados federales ahora sí se pongan a trabajar. Que actúen ante la amenaza real del impuesto a las remesas desde Estados Unidos. ¡Es momento de pasar del discurso a los hechos! Proteger el dinero que nuestros migrantes envían a sus familias sí es ayudar al pueblo.
No queremos declaraciones simbólicas ni condenas mediáticas. Lo que se necesita es acción inmediata, decidida y eficaz.
Todas y todos conocemos a alguien del otro lado. Un amigo, un familiar, un paisano. Están allá, trabajando duro, pensando siempre en su tierra, en su origen, en su familia. Son verdaderos líderes, sostén de miles de hogares. Por eso, debemos estar atentos y alzar la voz contra esta medida inviable.

