Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son problemas relevantes de salud mental que afectan principalmente a mujeres adolescentes y jóvenes, en su etiología convergen factores biológicos, psicológicos y sociales, por lo tanto, el tratamiento debe considerar esta multifactoriedad. Éste debe ser realizado por equipos interdisciplinarios en los que la experiencia en el trabajo con adolescentes y la especialización en TCA, asuntos fundamentales para brindar intervenciones efectivas.
Sin embargo, cada vez hay más información y se habla más abiertamente sobre ellos, en un momento en el que la presión social sobre el físico es más intensa que nunca. Unas 400 mil personas tienen estos problemas de salud mental. El 90% de ellas son mujeres, informó el doctor Sifuentes.
El objetivo es caracterizar a los TCA en el contexto de la adolescencia y brindar herramientas que apoyen su pesquisa, diagnóstico y derivación oportuna a equipos especializados, con el fin de contribuir al tratamiento precoz de estos trastornos y a mejorar su pronóstico a largo plazo, detallo la nutrióloga Cabrera, se abordarán aspectos esenciales de la epidemiología, clasificación y evaluación inicial de los TCA en jóvenes.
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades de salud mental serias que se asocian a una significativa proporción y destrucción biomédica y psiquiátrica, tanto es así, que la anorexia nerviosa, es el trastorno psiquiátrico relacionado con mayor mortalidad, aseveró el especialista en el tema el Doctor Lugo Valdez.
El pronóstico de los TCA mejora significativamente si son diagnosticados y tratados en forma precoz, sin embargo, con frecuencia ello se dificulta pues las adolescentes y jóvenes que los sufren tienden a esconderlos por tener escasa conciencia de enfermedad y motivación al cambio. Así, en vez de solicitar directamente tratamiento por su TCA a especialistas, terminan consultando (o siendo llevadas por sus padres) por problemas secundarios (sobrepeso, alteraciones menstruales, constipación, etc.) a profesionales no especialistas, que corren el riesgo de pasar por alto el problema de fondo, agravando involuntariamente su curso. Esto último se debe principalmente a que hasta ahora las carreras de la salud no han incluido sistemáticamente conocimientos y habilidades para la adecuada pesquisa y manejo de estos trastornos, pues la situación epidemiológica no lo justificaba, ya que su prevalencia era significativamente menor a la actual.
Debido al constante aumento de los TCA en las últimas décadas y a todas las consideraciones previas, hoy en día resulta importante que los profesionales de la salud no especialistas se familiaricen con la detección precoz y el manejo apropiado de estas patologías. La información actualizada en los diversos aspectos de los TCA que estos profesionales deben conocer, profundizando en rol clínico que les compete, siempre desde la perspectiva que estos casos requieren, confirmó la especialista en nutrición Miranda Álvarez.
Los trastornos de la alimentación son afecciones graves que se relacionan con las conductas alimentarias que afectan negativamente la salud, las emociones y la capacidad de desempeñarte en áreas importantes de la vida, los trastornos de la alimentación más frecuentes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, y el trastorno alimentario compulsivo.
La mayoría de los trastornos de la alimentación se caracterizan por fijar excesivamente la atención en el peso, la figura corporal y la comida, lo que causa conductas alimentarias peligrosas. Estas conductas pueden tener una repercusión considerable en la capacidad del cuerpo para obtener la nutrición adecuada, los trastornos de la alimentación pueden causar daños en el corazón, el aparato digestivo, los huesos, los dientes y la boca, y derivar en otras enfermedades, dijo el médico internista del Instituto Mexicano del Seguro Social en Zacatecas Castañeda Robles.
Con frecuencia, estos trastornos se manifiestan en la adolescencia y los primeros años de la adultez, aunque pueden aparecer a otras edades, con tratamiento, puedes volver a tener hábitos alimentarios más saludables y, a veces, revertir las complicaciones graves causadas por el trastorno de la alimentación.
La anorexia nerviosa, a menudo simplemente denominada anorexia, es un trastorno de la alimentación potencialmente mortal que se caracteriza por un peso corporal anormalmente bajo, un gran temor a aumentar de peso y una percepción distorsionada del peso o de la figura corporal, las personas con anorexia hacen todo lo posible por controlar el peso y la figura corporal, lo que frecuentemente afecta de manera importante la salud y las actividades cotidianas.
“Cuando tienes anorexia, limitas en exceso la ingesta de calorías o usas otros métodos para bajar de peso; por ejemplo, te ejercitas de forma desmesurada, tomas laxantes o suplementos dietéticos, o vomitas después de comer. Los esfuerzos para bajar de peso, incluso cuando el peso corporal es bajo, pueden causar problemas de salud graves al punto de morirse de hambre”, mencionó Sifuentes.
Cuando padeces bulimia, tienes episodios de atracones y purgas que incluyen la sensación de pérdida de control sobre tu alimentación, muchas personas con bulimia también restringen lo que comen durante el día, lo que suele causar más episodios de atracones y purgas.
La bulimia, probablemente te preocupe tu peso y tu figura corporal, y tal vez te juzgues con severidad y dureza por los defectos que son producto de tu auto percepción, puedes tener un peso normal o, incluso, un poco de sobrepeso.
El trastorno alimentario compulsivo, habitualmente comes en exceso (atracón) y tienes la sensación de pérdida de control sobre lo que comes. Puedes comer con rapidez o consumir más alimentos de los que tienes pensado, incluso cuando no tienes apetito y seguir comiendo mucho tiempo después de sentirte demasiado lleno.
Por lo general, se produce una nueva ronda de atracones por lo menos una vez a la semana, aún teniendo un peso normal, sobrepeso u obesidad, este trastorno se caracteriza por no alcanzar los requerimientos nutricionales diarios mínimos por la falta de interés en alimentarse; es decir, evitas las comidas con determinadas características sensoriales, como el color, la textura, el aroma o el sabor; o bien estás preocupado por las consecuencias al comer, como el temor a atragantarse. No evitas alimentos por temor a aumentar de peso, señaló Lugo Valdez.
El resultado del trastorno puede ser un adelgazamiento significativo o la imposibilidad de aumentar de peso en la niñez, así como deficiencias nutricionales que pueden acarrear problemas de salud, un trastorno de la alimentación puede ser algo difícil de controlar o de superar solo, los trastornos de la alimentación prácticamente pueden tomar el control de tu vida. Si tienes alguno de estos problemas, o crees tener un trastorno de la alimentación, busca ayuda médica, recalcó Lugo Valdez.
Presta atención a los hábitos de alimentación y a las creencias que pueden indicar conductas poco saludables, así como a la presión de grupo que puede desencadenar los trastornos de la alimentación.
Si te preocupa que tu hijo, hermano, seres queridos puedan tener un trastorno de la alimentación, comunícate con su médico para hablar al respecto, si es necesario, puedes conseguir una derivación a un profesional de salud mental capacitado con pericia en trastornos de la alimentación, o si tu seguro lo permite, comunícate con un experto directamente.
Mary Sol Sandoval Villegas
Licenciada en Ciencias de la Comunicación y Periodismo

