Ese es su verdadero espíritu. Y si hablamos de un deporte que despierta pasión y emociones como el fútbol, hay que recordarlo con más fuerza pues el fútbol se juega con el corazón en la cancha, pero, fuera de ella, debe ser un espacio para convivir, crecer y soñar en comunidad.
La Copa por el Bienestar Zacatecas fue un ejemplo claro de ello. Un torneo que no solo mostró talento y esfuerzo deportivo, sino que logró algo mucho más profundo. Logró unir a municipios, familias y tradiciones. Nos dio la oportunidad de descubrir a jóvenes con un potencial inmenso (tanto hombres como mujeres) y, sobre todo, les brindó la posibilidad de soñar en grande.
Más de 1 mil 300 futbolistas participaron en las ramas varonil y femenil. Durante el torneo, más de 100 mil personas asistieron a los más de 190 partidos disputados a lo largo de toda la fase regular.
Hoy, gracias a este proyecto, más de 40 jóvenes zacatecanos se encuentran en Madrid, España. Hoy 20 mujeres del municipio de Morelos y 20 hombres del municipio de Zacatecas están cumpliendo un sueño.
Basta con ver sus videos y fotografías en redes sociales para sentir su emoción: el brillo en sus ojos al pisar otro país, al estar en un estadio europeo, al ver de cerca a sus ídolos… eso simplemente no tiene precio.
Pero más allá de un viaje, esto es una experiencia que marcará sus vidas para siempre. Les enseñará que los sueños sí se pueden alcanzar cuando hay disciplina, cuando hay apoyo y cuando el deporte se convierte en una herramienta de transformación.
Como bien dice mi amigo Arturo Brizio Carter:
“Cada jugador o jugadora en una cancha representa una probabilidad menos de que ese joven termine en la delincuencia o caiga en malas amistades.”
Y tiene toda la razón. El deporte no solo forma atletas, forma personas. Cada entrenamiento, cada partido y cada victoria o derrota deja una enseñanza: el valor del trabajo en equipo, la empatía, la responsabilidad y el respeto. Son principios que trascienden el campo de juego y que fortalecen el tejido social.
Por eso, este tipo de iniciativas deben tener continuidad. No pueden quedarse en una edición o en una anécdota. Los gobiernos, las instituciones y la sociedad deben entender que invertir en deporte es invertir en el futuro. El bienestar y la paz también se construyen desde una cancha, con cada niño o niña que decide jugar en lugar de rendirse.
Y tiene toda la razón. El deporte, bien enfocado, es prevención, educación, salud y comunidad. En un país con tantos retos, apostar por el deporte es también apostar por la paz y el desarrollo humano.
Por eso celebramos lo que está pasando con estos jóvenes zacatecanos: porque lo que vivieron en la cancha los llevó más allá, y porque el fútbol, cuando se vive con pasión y propósito, realmente cambia vidas.




