El presidente municipal de Sombrerete, Lic. Ramiro Hinojoza Aguayo, sostuvo un encuentro directo con los trabajadores sindicalizados para abordar de manera frontal uno de los problemas más sensibles que dejó la administración anterior: la imposibilidad de concretar jubilaciones y pensiones.
Mientras que el gobierno encabezado por el Arq. Alán Murillo negó en los hechos este derecho a múltiples trabajadores sindicalizados —al dejar sin resolver los adeudos que impedían su trámite—, la actual administración reconoce que se trata de un derecho adquirido y busca una salida ordenada pese a la grave crisis financiera heredada.
La crisis que lo explica todo
El ayuntamiento de Sombrerete recibió una deuda superior a los 800 millones de pesos, integrada por pasivos con el IMSS (que llegaron a superar los 350 millones), SAT, Impuesto Sobre la Nómina al Gobierno del Estado y otros conceptos. Esta “herencia” ha limitado severamente la capacidad del municipio para cubrir jubilaciones y pensiones, y ha mantenido en espera a al menos 18 trabajadores que ya cumplieron los requisitos para retirarse.
Ante esta realidad, Hinojoza no evadió el tema. Propuso una solución concreta y la elevó a compromiso institucional:
- Pago fraccionado: Liquidar las jubilaciones en tres exhibiciones: 40 % de manera inicial, 30 % en una segunda etapa y 30 % en una tercera.
- Compromiso institucional: Incluir este acuerdo en el pliego petitorio para que quede garantizado más allá de la actual administración.
El presidente reconoció abiertamente la precariedad financiera del municipio y la necesidad de pedir comprensión a los trabajadores. También mencionó la posibilidad de gestionar un empréstito para acelerar los pagos y dar respuesta más pronta a quienes esperan su jubilación.

Un contraste claro de actitud
La diferencia de enfoque es evidente. La administración anterior acumuló deudas que paralizaron derechos laborales y dejó sin resolver los procesos de jubilación de varios sindicalizados. La actual, en cambio, opta por el diálogo directo, reconoce la dificultad económica sin ocultarla y propone mecanismos para que el derecho no se pierda, aunque su cumplimiento sea gradual.
Incluir el acuerdo en el pliego petitorio representa un avance importante: convierte una solución coyuntural en una obligación institucional que futuras administraciones deberán respetar.
El reto ahora es el cumplimiento
Los trabajadores sindicalizados de Sombrerete no piden privilegios. Exigen lo que les corresponde por ley y por años de servicio al municipio. La propuesta de pago fraccionado, aunque reconoce las limitaciones actuales, marca un cambio de rumbo respecto al abandono anterior.
El verdadero compromiso se medirá en los hechos: que los pagos se realicen en tiempo y forma, que se gestione con transparencia cualquier recurso extraordinario y que el acuerdo incluido en el pliego petitorio se cumpla sin excusas.
Sombrerete tiene la oportunidad de pasar de la parálisis financiera y el silencio administrativo a una relación más digna con sus trabajadores. El diálogo ya se abrió. Ahora corresponde a la administración de Hinojoza demostrar que las palabras se traducen en resultados concretos para quienes dedicaron su vida al servicio público.

