Dos cosas quedan claras en el siglo XXI, que la tecnología y la digitalización de la información se abren camino a paso agigantados hoy en día. Y que los ciudadanos están cada vez más involucrados en la protección de sus datos personales. Por ello, los derechos ARCOP (Acceso, Rectificación, Cancelación, Oposición y Portabilidad) responden a las necesidades de la sociedad, aquellas que en este siglo XXI se han vuelto cada vez más evidentes. Sí, es todo un reto, pero las autoridades competentes debemos prepararnos para actuar a la altura.
El 5 de noviembre de 2020 en Sesión del Consejo Nacional del Sistema Nacional de Transparencia (SNT) se aprobó el calendario de actividades para la implementación de un nuevo sistema tecnológico de solicitudes de información y también del ejercicio de los derechos de protección de datos personales: Acceso, Rectificación, Cancelación, Oposición, Portabilidad (ARCOP). Esta innovación se denominó SISAI 2.0.
Para 2021, en la Tercera Sesión Extraordinaria del mismo Consejo, se aprobó por unanimidad impulsar los últimos pasos hacia el llamado Día Cero, para lo cual, los días 1 y 12 de septiembre se suspendió el servicio de la Plataforma Nacional de Transparencia para poder migrar la información de todos los sistemas Infomex y, a partir del día 13 de septiembre, comenzar a operar con este nuevo sistema que permite, entre otras cosas, ejercer de forma más sencilla la portabilidad a través de la PNT.
Con esta innovación, la portabilidad de los datos personales en posesión de los sujetos obligados genera ahorros para sus titulares porque no deben desplazarse de una institución a otra para transferir su información, y reducen la interacción con las autoridades, lo que inhibe los actos de corrupción.
La portabilidad va más allá de agilizar procesos burocráticos, permite hacer efectivos otros derechos. Ya los colegas que me antecedieron han mencionado algunos ejemplos, pero permítanme ser enfática para efectos ilustrativos:
Ya es posible que las personas interesadas soliciten la transmisión de su expediente clínico de un centro de salud administrado por una autoridad estatal a un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social, lo cual reduce trámites burocráticos y cargas personales. También pueden enviar los documentos que entregó a una institución académica y pedir su transferencia, en caso de que quiera inscribirse en otro plantel. Además, pueden solicitar la portabilidad de sus datos de seguridad social entre instituciones distintas del rubro. De este trámite puede depender el cobro de una pensión.
Desde la entrada en operación del SISAI 2.0, 13 de septiembre, al día de hoy, se han registrado 43 solicitudes de portabilidad. Las 3 principales instituciones a las cuales han sido dirigidas son: 12 solicitudes al Instituto Mexicano del Seguro Social; 7 solicitudes al Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México, y 4 solicitudes al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
¿Los retos? Entre otros, encontramos que el derecho sea demandado por más y más personas; difundir y comunicar a las personas qué es y cómo pueden ejercer la portabilidad, decirles cuáles son sus beneficios, hasta capacitar a las y los servidores públicos en este tema; además, demostrar que el SISAI es la herramienta para canalizar las solicitudes; que se implementen las medidas de seguridad adecuadas para garantizar el flujo seguro de los datos personales; que haya interoperabilidad entre bases de datos y otros más que seguramente serán discutidos de forma constructiva en este seminario. Bienvenida sea la reflexión.
Por ello, reconozco el trabajo que al interior del INAI realizan los comisionados Francisco Javier Acuña y Josefina Román Vergara para impulsar la discusión de los temas relacionados con los datos personales, encomienda que asumieron y en la cual cuentan con el respaldo de todo el Instituto e incluso del Sistema Nacional de Transparencia.
Cuando se protegen los datos personales, se protege a las personas. El control y beneficio de nuestros datos personales no debe recaer en nadie más que en nosotros y en quiénes así lo decidamos.

