El 7 de noviembre fue presentado el sexto informe Integridad Coorporativa 500, iniciativa de la U.S. Agency for International Development (USAID), Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), así como de Transparencia Mexicana., quienes llevan 6 años en la perspectiva mexicana, en la cual se unen esfuerzos para evaluar y calificar a las 500 empresas más importantes de nuestro país en un ranking de políticas de integridad, que tienen como objetivo el combate a la corrupción.
Desde el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) no solo creemos que la participación del sector privado en esa lucha es oportuna, sino necesaria. La opacidad y la corrupción es un mal que atañe a México y, pese a los enormes esfuerzos que realizamos desde el sector gubernamental/institucional, entendemos que para combatirla se requiere de voluntad y de iniciativas como estas, en donde se sume a la sociedad civil y a la comunidad empresarial para llegar por todos los frentes.
A través del IM500 se analizan cinco componentes y de ahí se miden los avances en cada uno de estos rubros: declaración de principios; relaciones con terceros; capacitación y alcance; sistema de denuncia, así como la disponibilidad de la información; sí, información. Es un buen ejemplo el que se identifica en esta mancuerna en como la disponibilidad de la información es crucial para rendir cuentas.
Y es que la corrupción no da tregua. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE) 2022 del INEGI[1], el 6.53% de las empresas en México se identificaron como víctimas de la corrupción, cifra que, refiere MCCI, puede llegar hasta un 39%.
En ese sentido, las empresas en México no solo son víctimas, sino que también son piezas clave en la lucha, cuenta de ello es que el 78% de los ciudadanos en nuestro país considera que las empresas tienen una gran responsabilidad en este combate[2].
Estoy más que consciente de dicha responsabilidad, por ello, desde que comencé esta ruta por la transparencia al tomar protesta como Comisionada del INAI, he sumado e invitado a distintos sectores sociales que aporten en ella. Casos como los convenios con la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), la instauración de los Observatorios Estatales de la Construcción o las conferencias que he llevado a la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX); todas son iniciativas que buscan integrar a la iniciativa privada a este objetivo, pues las Cámaras, empresas y productores saben que, con corrupción, no hay o, al menos es sumamente complicado, alcanzar la competitividad.
El INAI, en específico las Direcciones General de Promoción y Vinculación con la Sociedad, así como la de Tecnologías de la Información, ambas bajo mi coordinación, han realizado un trabajo puntual en la sensibilización del Derecho de acceso a la Información, así como del uso de la Plataforma Nacional de Transparencia con más de 44 Jornadas de Socialización; lo que sin duda coadyuva e impulsa los esfuerzos desde el sector privado.
Esa es justamente nuestra aportación, otorgar elementos e instrumentos para que empresarios y sociedad en general puedan combatir la corrupción. El reto por supuesto es enorme, sin embargo, el camino para la construcción de una sociedad más transparente requiere aún de esfuerzo, iniciativas y voluntad.
Como Comisionada puedo asegurar que el INAI continuará fortaleciendo los mecanismos de socialización con el ramo empresarial, así como mejorando las herramientas de acceso a la información, ya sea desde la Plataforma Nacional de Transparencia o con iniciativas conjuntas con el sector privado.
El objetivo es claro, sigamos trabajando.
@JulietDelrio
[1] https://www.inegi.org.mx/programas/enve/2022/
[2] Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (2022), Vivir la corrupción, sufrir la impunidad.

