Hoy conmemoramos el bicentenario de la primera Constitución del Estado de Zacatecas, un texto que marcó el nacimiento de nuestro estado moderno y cimentó las bases de nuestra identidad como zacatecanos. Aquella constitución, redactada en 1825, no fue solo un acto jurídico, sino una declaración de principios que colocó al pueblo en el centro, reconoció la soberanía de nuestra tierra y estableció un marco para la construcción de instituciones fuertes y democráticas.
Nuestros primeros legisladores, de profunda convicción y compromiso, defendieron que el poder debía dividirse, los derechos garantizarse y la libertad protegerse. Su trabajo, realizado en un contexto de incertidumbre y transformación nacional, fue un acto de valentía. Ellos imaginaron un Zacatecas libre, autónomo y justo, y lo plasmaron en un texto que sentó las bases de nuestra vida política, jurídica y social.
A lo largo de estos 200 años, nuestra Constitución ha sido testigo de los cambios que han transformado a Zacatecas y al país. Desde los principios del constitucionalismo hasta las luchas sociales que conquistaron derechos para las y los zacatecanos, nuestra carta magna ha evolucionado para reflejar los ideales de cada generación. Sin embargo, el desafío no termina aquí.
Hoy, en un mundo globalizado y complejo, nuestra Constitución debe ser un documento vivo, capaz de adaptarse a los nuevos modelos sociales que buscan el bienestar colectivo. El cuidado del medio ambiente, el acceso equitativo a la tecnología, el derecho a una vida digna y la inclusión de las juventudes como actores centrales son solo algunos de los retos que enfrentamos.
La tarea de quienes hoy tenemos el privilegio de legislar es honrar el legado de aquellos visionarios del siglo XIX. Debemos preguntarnos cómo garantizar que los principios de libertad, justicia y soberanía sigan vigentes en una era marcada por profundas desigualdades y nuevas formas de participación ciudadana.
Como zacatecano, este aniversario es motivo de orgullo. Es un recordatorio de nuestra riqueza histórica y de la fortaleza de nuestro pueblo. Pero también es una invitación a mirar hacia adelante, a trabajar por un Zacatecas donde la Constitución siga siendo un reflejo fiel de nuestras aspiraciones más altas como sociedad.
Hoy celebramos no solo 200 años de historia parlamentaria, sino la posibilidad de seguir escribiendo un futuro de bienestar, justicia y progreso. Porque ser zacatecano es más que portar un gentilicio; es llevar en el corazón la responsabilidad de transformar nuestras ideas en acciones que dignifiquen la vida de nuestra gente.
Santos González
Diputado Local por Zacatecas

