Hace ocho años, en 2017, Zacatecas dio un paso importante al publicar su Ley de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados. En ese entonces, fue un acto de avanzada que colocó al estado dentro del nuevo modelo nacional en materia de derechos digitales. Hoy, en 2025, esa ley ha sido sustituida por una nueva normativa que busca responder a los desafíos actuales de una sociedad cada vez más digitalizada, pero también más consciente de su derecho a la privacidad.
Desde mi experiencia como comisionada y ciudadana zacatecana, veo con optimismo esta nueva etapa. La ley de 2017 sentó las bases, pero era urgente actualizar el marco normativo para enfrentar los riesgos modernos como el uso intensivo de tecnologías, procesamiento masivo de datos, inteligencia artificial y, por supuesto, la necesidad de proteger a grupos vulnerables como niñas, niños, adolescentes o personas fallecidas cuyas identidades también pueden ser expuestas.
Hoy, la nueva Ley de Protección de Datos Personales en Posesión de los Sujetos Obligados del Estado de Zacatecas incorpora elementos que no solo armonizan con la ley general, sino que la refuerzan pues amplía los derechos ARCO, fortalece la figura del consentimiento informado, profesionaliza la figura del responsable del tratamiento y dota a las autoridades garantes de herramientas más efectivas para sancionar abusos.
Pero el cambio normativo por sí solo no basta. La verdadera transformación ocurre cuando las personas hacen suyo el derecho. Por eso, esta etapa debe estar acompañada por una ciudadanía activa, vigilante y exigente. El acceso a la información y la protección de datos personales no son derechos técnicos ni exclusivos de especialistas: son derechos humanos, y deben formar parte de la vida cotidiana de todas y todos.
Hoy más que nunca necesitamos una comunión social donde gobierno y sociedad caminen juntos. Las autoridades garantes tendrán nuevas facultades, pero también nuevas responsabilidades y depende de todos nosotros acompañar ese proceso denunciando malas prácticas, solicitando información, ejerciendo los derechos ARCO y participando en los asuntos públicos.
Zacatecas ha demostrado que tiene la capacidad institucional y política para innovar en la defensa de los derechos. Ahora, el reto es hacer que esta nueva ley no solo exista en el papel, sino que se sienta en las oficinas públicas, en los municipios más pequeños y, sobre todo, en la conciencia ciudadana.
Porque proteger los datos personales no es un trámite, es cuidar nuestra dignidad, nuestra seguridad y nuestra libertad.

