El Día Internacional de la Juventud es una celebración anual que, desde 1999, pretende reconocer el papel fundamental de las y los jóvenes en la sociedad y promover su participación activa en los asuntos mundiales, pues recordemos que hoy, las y los jóvenes de nuestro país y del mundo viven una gran transformación enfocada en un entorno digital.
De acuerdo con datos de un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la mitad de los habitantes de todo el mundo tienen menos de 30 años, por lo que se prevé que a finales del año 2030 las y los jóvenes tengan una representación mayor al 50%
La incertidumbre y los desafíos que enfrentan no son menores pues, en gran medida se relacionan con la falta de oportunidades para acceder a la educación, la falta de empleo y condiciones dignas del mismo cuando ejercen su profesión, la violencia, entre otros factores.
Por ello, es fundamental que sociedad y gobierno impulsen de manera conjunta diversas acciones para lograr la apertura de más espacios en la vida pública de nuestro país y generar mejores condiciones de empleo para ellos.
De acuerdo con la Agenda 20-30, la cual es la garantía de que nadie se quede atrás, en sus objetivos de desarrollo sostenible señala que las y los jóvenes deben ser considerados en cuatro áreas; empleo juvenil, adolescentes, educación y deportes por la paz, ya que son considerados como agentes de cambio, los cuales se encargarán de explotar su propio potencial y asegurar un mejor futuro para las siguientes generaciones.
La juventud forma identidad política, usando y aprovechando los espacios que como instituciones estamos obligados a crear, nutrir y dar a conocer. Se han impulsado proyectos para dialogar estrechamente con todos los sectores de la población. Sin duda se convertirán en el próximo relevo generacional y tendrán que enfrentarse a una sociedad plural, heterogénea y con realidades socioculturales.
Hoy, conmemoramos el Día Internacional de la Juventud, una fecha que nos invita a reflexionar sobre el papel fundamental que juegan las y los jóvenes en la construcción de sociedades más justas, informadas y participativas.
En un mundo cada vez más interconectado, el acceso a la información se ha convertido en una herramienta esencial para el desarrollo, la educación y la participación ciudadana. Las juventudes tienen el derecho de informarse, cuestionar, proponer y transformar su entorno. Sin información, no hay decisión libre ni participación plena.
En esta era digital también nos impone nuevos desafíos. El avance de las tecnologías ha facilitado la difusión del conocimiento, pero también ha abierto la puerta a riesgos importantes, como el uso indebido de nuestros datos personales, en especial aquellos que son sensibles, como los datos biométricos.
Por ello es que he presentado mi libro “Luz en la sombra. Mi camino por la transparencia y el INAI” en numerosas universidades y en encuentros con jóvenes. En cada charla, cuento cómo ese camino personal y profesional ha estado guiado por la defensa del derecho a la información y por la construcción de una sociedad vigilante. Mi objetivo es fomentar un espíritu crítico, propositivo y decidido en cada estudiante, para que se reconozcan como agentes de cambio capaces de transformar realidades.
Los jóvenes son capaces de articular demandas, cuestionar procesos, exigir rendición de cuentas. Su energía combativa me anima a seguir promoviendo espacios donde su voz se escuche, su curiosidad se potencie y su capacidad investigativa se convierta en una herramienta de justicia social.
Ellos no son el futuro de México, son el presente, y hoy en día toca brindarles todo el apoyo posible, pues en ellos están puestas las esperanzas para forjar un mejor futuro para las próximas generaciones, pues es inminente que son el relevo generacional de la vida pública de este gran país.

