Mujeres valientes, que no le tienen miedo a nada, su valentía y el amor fortalecen el poder encontrar a sus hijos, a sus seres queridos, a sus esposos, padres, hermanos, en fin, es un tema delicado, difícil por todo lo que conlleva, son mujeres que están buscando a quien llorarle ya sea en sus casas o un lugar en el panteón. Las historias que ellas cuentan, sirvan y así poder ayudar a entender y ser empáticos con las madres buscadoras.
Las imágenes del grupo de buscadoras, tratando de encontrar a sus familiares desaparecidos, son casi siempre las mismas, vemos gente con picos, palas, varillas, caminando en cerros y campos, desenterrando cuerpos en fosas clandestinas, pero no todas las búsquedas son así, hay buscadoras que buscan vivos a sus seres queridos y en pocas ocasiones los encuentran, ya sea en lugares como cerezos, hospitales, centros de rehabilitación, ahí, el objetivo es buscar una pista, una descripción para saber dónde pueden encontrar a sus desaparecidos.
El grupo de buscadoras, (se emite el nombre por cuestión de seguridad) realizan la búsqueda, concentradas en el municipio de Guadalupe, Zacatecas, sin el apoyo de las autoridades, se reúnen desde muy temprano aproximadamente de 10 a 14 personas.
He buscado a mi hijo por tres años, las autoridades no me han ayudado en nada, a ellos les pagan por hacer su trabajo y nosotros somos víctimas de desaparición forzada, he salido de ahí muy triste y decepcionada, porque no me ayudan a buscar a mi hijo. Es muy triste que no se pongan en mis zapatos, llueva y truene aquí estoy para buscar a mi hijo, nosotros sufrimos porque no sabemos dónde están nuestros desaparecidos y en qué condiciones los tengan. Como sea, pero venimos a encontrarlos, somos una familia del mismo dolor, uno se decepciona de las autoridades porque según son los que tienen que ayudarnos, pero el amor por mi hijo voy a ir, tengo la esperanza y no tengo miedo de que me hagan algo, uno de los obstáculos es la indiferencia del gobierno. A pesar de que vengo con bastón no me rindo, yo subo o bajo cerros, yo lo quiero encontrar, porque sé que nadie me lo va a llevar, también tengo la emoción de saber que lo estoy buscando saber que hasta el último aliento lo voy a encontrar, es muy doloroso, comento doña Mary.
Si hablamos a nivel nacional, actualmente se reúnen a alrededor de 700 mujeres en distintos estados del país, madres y familiares que han creado sus propios métodos de búsqueda, las que realizan las investigaciones sobre el posible paradero de sus seres queridos, las que arriesgan su vida al realizar búsquedas en lugares paulatinos.
La búsqueda a veces se hace en cerros, caminando por más de dos horas para llegar a un punto donde se presume que puede haber fosas clandestinas, ahí comienzan a rastrear el terreno para buscar a un familiar desaparecido es un trabajo arduo, difícil y complejo, al darles el acompañamiento para la investigación me pude percatar de cómo trabajan en conjunto, removiendo la tierra, quitando piedras, excavan, retiran escombro, con la fe y convicción de poder encontrar algo, como ropa, zapatos, incluso huesos.
Atestigüe que no son acompañadas por policías ni por personal forense que les dé más certeza y seguridad. Paty, Isabel, Julia, Mary, Fabiola entre otras no pierden la esperanza de encontrar a sus desaparecidos, sus vidas han dado un giro inesperado.
En su testimonio: “Mi nombre es Paty y estoy en busca de mi hijo, en mayo cumple 2 años que desapareció, nosotros supimos ese mismo día porque lo sacaron de su casa, él se encontraba en el patio con su familia, cuando entraron 3 hombres y lo amenazaron con armas, le ordenaron a golpes que saliera de ahí y al salir se lo llevaron. A la fecha ya no supimos nada de él, llevamos 2 años buscándolo, ahora tengo un pie lastimado pero tengo la esperanza y mucha fe de encontrar a mi hijo vivo o muerto y poder llorarle en un lugar, por eso ando en la lucha para poder encontrarlo con el favor de Dios” “Uno de mis principales obstáculos es poder llegar a donde se encuentran las buscadoras”, cuando tengo dinero agarro el camión o un taxi, pero cuando no, camino mucho hasta llegar a ellas, ya que mis compañeras se han convertido en mi familia” comentó Paty.
Madres buscadoras de varios colectivos en Zacatecas se hacen notar por medio de lonas impresas, mantas, fotografías expuestas en la explanada del Congreso del Estado, así como fichas de búsqueda colgadas en árboles de los principales plazas y jardines de nuestro estado, en las playeras con su fotografía grabada, fichas de búsqueda en puentes, postes e infraestructuras públicas, así como marchas pacíficas exigiendo ayuda para poder localizar sanos y salvos a sus desaparecidos.
Aunque los colectivos de búsqueda advierten que la cifra podría multiplicarse por los casos no denunciados, lo informó Elizabeth, líder del colectivo quien pide a la fiscalía a nombre de todas estas familias que han perdido a algún ser querido que se les atienda, “nuestros desaparecidos no son solo expedientes, son gente, trabajadores, padres, hermanos e hijos” Elizabeth invita a todos los que han sido víctimas que denuncien, que levanten un expediente ya que es importante estar en un registro para que quede el antecedente y se pueda hacer la investigación correspondiente.
Paty madre buscadora, comunicó que en el colectivo comparten, somos una familia unida por el mismo dolor, nadie nos va entender mejor que nosotros mismos, nos damos fortaleza. Oramos para que nuestros desaparecidos regresen a casa y pedimos a las autoridades que sigan en su búsqueda ¿Qué por qué los buscamos? ¡Porque los amamos! Con lágrimas en los ojos, exclamó…
Somos madres con dolor, madres, que nos urge, localizar a nuestros hijos. “Me gustaría que este mensaje llegara a mi hijo, me gustaría que viera que yo no he dejado de luchar, que lo voy a seguir haciendo hasta que me muera. El último suspiro lo voy a entregar a él, a su búsqueda”, dice Sandra durante la plática.
La señora Camacho dijo, “sabemos que las instituciones hacen lo que les corresponde, pero como nosotros tenemos familiares desaparecidos, nunca es suficiente”, cada vez que salimos a campo con todo el esfuerzo podemos darnos cuenta donde se encuentra una fosa clandestina, implementando diferentes métodos, conocimientos, intuición, sentido común y entendimiento” que hemos adquirido día a día cuando salimos a la búsqueda.
Tengo apenas días buscando a mi ser querido, son 21 días, no me da miedo porque quiero llevárselo a mi familia y cualquier riesgo vale la pena, dijo una chica, entre miradas perdidas, un ambiente desolador, pero con la certeza de encontrar cualquier pista, dijo, yo no busco culpables, yo solo quiero a mi hermano de regreso a casa.
Son las madres buscadoras quien rompen la desigualdad estructural, es la propia madre quien sale a buscar a sus hijos desaparecidos, en los últimos años ya se integra el hombre incluso los miembros de la familia, el 80 por ciento de las buscadoras prefieren afrontar el proceso de sanación solas y no acuden a la ayuda psicológica.
Las cifras sobre desapariciones en México son complejas y a menudo contradictorias entre fuentes federales. A mediados de 2025, informes basados en registros oficiales y de organizaciones señalaban más de 131,000 personas desaparecidas. Aunque el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), ha documentado reportes de desaparición en los censos de seguridad, persisten omisiones de varias entidades federativas en el reporte de estos datos. Las mujeres siempre somos las que con el impulso, el valor y sobre todo el amor podemos lograr muchas cosas hasta por propio instinto, porque duele tanto que no estés aquí.
Mary Sol Sandoval Villegas
Licenciada en Ciencias de la Comunicación y Periodismo

