Internet es una tecnología que amplifica la libertad de la sociedad. No existe otra herramienta de comunicación más libre que internet, donde nos podemos comunicar prácticamente con todos (mientras haya una conexión), de forma horizontal.
Gracias a internet las personas se han convertido en canales individuales de comunicación. Antes, para que una persona pudiera ser escuchada por otros, tenía que aparecer en televisión, solicitar un espacio en una estación de radio o escribir una carta a un periódico para que se la publicaran al día siguiente. Hoy, basta con que las personas abran un perfil en Instagram o un canal en YouTube para compartir desde su individualidad contenidos que tienen el potencial de ser ser conocidos por otras personas.
Sin embargo, con la expansión del uso de la red, las fronteras de la privacidad, en tanto espacio de la vida íntima de una persona, se han vuelto difusas, sobre todo porque la internet es una tecnología para la socialización y la comunicación desde la individualidad, es decir que cada usuario puede convertirse en su propio medio de comunicación.
En las redes, los usuarios, en no pocas ocasiones, difunden contenidos que provienen de su vida personal: selfies, ubicaciones en tiempo real, fotografías de los hijos, imágenes de su patrimonio, estado civil, hábitos deportivos, gustos, religión que profesan, pasajes de avión y hasta imágenes de sus pulgares si estamos en periodo electoral.
Cada uno de nosotros decide, desde su individualidad, cómo ejercer la libertad, que está condicionada a diversos factores, entre ellos el contexto social, el nivel educativo, la edad, el estado de ánimo, el grupo social al que pertenece, etcétera. La ciencia social nos dice que las nuevas generaciones tienden a exponer más su privacidad que las personas adultas. Esta práctica no siempre es consciente.
Sin embargo, la pregunta es: ¿Por qué las personas abren las puertas de su vida a personas que no conocen o que nunca han viso en la vida real?
La respuesta tal vez la encontremos en las conclusiones de un estudio realizado por Pavica Sheldon, investigadora de la Universidad del Sur de Alabama y quien ha trabajado estos temas. Ella señala que: En la mayoría de los países occidentales los usuarios de las redes sociales suelen tener cientos o miles de contactos. La mayoría de los amigos no se conocen en la vida real. La amistad en línea es practicada sólo “porque el amigo desconocido es amigo de algún amigo mío real”.
Frente a ello, es posible afirmar que la relación entre internet y privacidad se ha convertido en un problema para las instituciones sociales, no sólo para el INAI y los Organismos Garantes que conforman el Sistema Nacional de Transparencia, es un problema también para las familias, el sistema educativo, los gobiernos, el sector salud, etcétera.
De ahí la necesidad de extremar precauciones, y es precisamente el tema que sirve como hilo conductor de la Guía Orientadora “La protección de datos personales en plataformas digitales”, obra coordinada desde la Comisión de Protección de datos personales del Sistema Nacional de Transparencia que encabeza la Comisionada Denise Gómez, la cual fue presentada por primera vez el viernes 22 de octubre en el info CDMX. En este compilado tuve el gusto de participar desde mi experiencia en este rubro.
La publicación, que pronto estará disponible de manera gratuita, es resultado del esfuerzo colectivo del SNT para avanzar en la alfabetización sobre el uso de las nuevas tecnologías y ofrecer alternativas de solución frente a lo que ya es considerado un problema público.

