En una sociedad tan hiperconectada, algo nos debe quedar claro: la protección de los datos personales es un deber fundamental y por el cual los órganos garantes locales debemos impulsar acciones en diferentes vías para estar al nivel que las circunstancias lo requieren. Por supuesto, la formación de profesionales en esta materia es primordial si queremos responder con altura al llamado.
Recordemos que con la pandemia millones de estudiantes y trabajadores tuvimos que dejar nuestros espacios tradicionales y adaptarnos a una esfera virtual, casi completamente, para continuar nuestras labores, lo que constata que el acceso a internet y las herramientas tecnológicas se convirtieron en parte toral de nuestra vida cotidiana.
Esto me lleva a reconocer el esfuerzo que el órgano garante de Jalisco, a través del Centro de Estudios Superiores de la Información Pública y Protección de Datos Personales (CESIP), por impulsar el Doctorado en Derecho orientado a la Protección de Datos Personales, del cual tengo el honor de ser parte de su claustro de profesores y que tiene como fin formar a un nivel de alta especialización a todos aquellos interesados en analizar e impulsar innovaciones en el tema de la privacidad.
Muchos estudiantes realizan la licenciatura y después una maestría, sin embargo, en México es menos numeroso el grupo que continúa con la tesis doctoral. Estudiar y concluir un Doctorado representa el mayor logro académico que una persona pueda alcanzar. Una tesis doctoral es un proyecto que requiere de mucho esfuerzo; no obstante, la obtención de un título les abrirá muchas puertas no sólo a nivel profesional, sino también es un reconocimiento social.
Precisamente en este contexto debemos reflexionar en el valor de nuestros datos personales y en la importancia de conocer y de defender su protección, frente al uso masivo de nuevas tecnologías (teléfonos móviles, servicios en línea, redes sociales, drones, videojuegos, etcétera), pues cada vez estamos más expuestos y, por lo tanto, en riesgo. Es importante proteger nuestra información para evitar que sean utilizados con una finalidad distinta para la cual fueron proporcionados y evitar que el mal uso afecte otros derechos.
Desde 2020 y 2021, México ocupó el octavo lugar en víctimas de robo de identidad en el mundo y el segundo sitio en América Latina, de acuerdo con el Banco de México.
Por ello, en el Sistema Nacional de Transparencia tenemos entre nuestras atribuciones implementar las políticas públicas que fortalezcan el ejercicio de este derecho que tutelamos. Como parte de ese compromiso, precisamente el jueves 24 de marzo en la primera sesión del Consejo Nacional de Transparencia aprobamos en lo general el Programa Nacional de Protección de Datos Personales, que fue elaborado en conjunto con el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y que regirá la política pública del Sistema en este importante tema para nuestra sociedad interconectada.
El nuevo PRONADATOS contempla medidas para acercar este derecho a la población más joven, la que tiene mayor acceso a nuevas tecnologías, y que, generalmente, proporcionan su información con pocas restricciones, sobre todo a través de redes sociales. Además, de la capacitación del personal es un capítulo necesario, así como la inclusión de un mecanismo que nos permita medir su impacto y sus resultados, información indispensable para cambiar y fortalecer políticas públicas.
En el INAI, el tema de los datos personales es coordinado por mis colegas los Comisionados Francisco Javier Acuña y la Comisionada Josefina Román Vergara, con el respaldo del Pleno.
Los instrumentos con los que contamos para garantizar nuestros derechos deben evolucionar para adaptarse a la nueva realidad, en este caso debemos cambiar y renovarnos, las veces que sea necesario, para que podamos seguir el paso a la revolución digital.
No quiero concluir este espacio en AIPZ para reconocer a las y los servidores públicos que tomaron la decisión de inscribirse en este doctorado y que les dotará de herramientas para desempeñar su labor con mayores bases científicas.

