El primer informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum marca un hito en la historia reciente del país. Más allá del simbolismo de que sea la primera mujer en rendir cuentas como titular del Poder Ejecutivo, el mensaje transmitido refleja que México avanza en una ruta de estabilidad, justicia social y profundización de la Cuarta Transformación.
Los resultados económicos son ilustrativos. En un contexto internacional complejo, nuestro país ha logrado mantener una inflación controlada en 3.5% y una inversión extranjera directa récord de más de 36 mil millones de dólares durante el primer semestre del año. A ello se suma la fortaleza del peso por debajo de los 19 por dólar y un incremento histórico del salario mínimo, que desde 2018 acumula un alza del 135% en términos reales. Estos datos son claros: el modelo de prosperidad compartida da resultados y beneficia directamente a millones de hogares.
En lo social, se consolida un verdadero sistema de bienestar. Hoy más de 13 millones de adultos mayores reciben su pensión, 1.6 millones de personas con discapacidad tienen apoyo garantizado y más de 5 millones de estudiantes de secundaria cuentan con becas universales. Estas políticas no dependen ya de la voluntad del gobierno en turno, sino que están elevadas a rango constitucional, lo que asegura su permanencia como derechos adquiridos.
Un aspecto fundamental es la seguridad. En apenas once meses, los homicidios dolosos se redujeron 25% a nivel nacional, y delitos como el feminicidio y el robo de vehículo con violencia también muestran disminuciones importantes. Zacatecas, uno de los estados más golpeados en el pasado por la violencia, registra una baja del 75% en homicidios, lo que significa un cambio profundo en la vida de las familias.
El terreno legislativo también ha sido testigo de transformaciones históricas: la elección democrática de jueces y magistrados, la recuperación de la soberanía energética con Pemex y CFE como empresas estratégicas, el reconocimiento constitucional de pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público, y el fortalecimiento de la igualdad sustantiva de las mujeres. Estas reformas no son simples enmiendas jurídicas, sino un nuevo pacto social que renueva la confianza en las instituciones y consolida la justicia social como eje rector del Estado mexicano.
En síntesis, el primer informe de la presidenta Sheinbaum demuestra que México cuenta con rumbo y liderazgo. La Cuarta Transformación no se limita a continuar, sino que se profundiza y se arraiga en el pueblo. Es un proyecto que combina estabilidad macroeconómica con justicia social, desarrollo con dignidad y soberanía con bienestar.
El reto hacia adelante será mantener esta marcha con unidad y compromiso. Pero hoy, con datos claros y resultados palpables, se puede afirmar que México vive un nuevo capítulo de transformación que honra las luchas históricas y abre horizontes de esperanza.

