La guerra de la desinformación y las noticias falsas se intensifica en las entidades que renovarán gubernaturas, diputaciones y ayuntamientos en el 2027. Aunque oficialmente el calendario electoral arranca este año, los primeros combates informativos ya se están librando. Los ejemplos son claros: circulan rumores, datos manipulados e información deliberadamente falsa, algunos de ellos incluso rozando violaciones a la ley electoral.
Hoy se generan esas noticias falsas y quienes fomentan estas narrativas e incluso llaman a replicarlas son personas irresponsables. Por ello, antes de compartir cualquier información es indispensable verificarla. Hacerlo es una responsabilidad ética y moral como ciudadanos, y una obligación aún mayor para periodistas y comunicadores, al ser fuentes de información para la sociedad.
Este efecto, se está dando en la mayoría de las entidades que van a la renovación para el próximo año. Se han detectado adelantos de campañas y estrategias diseñadas para la confusión, orientadas a alterar la percepción pública e influir en encuestas y en la intención de voto. El objetivo es claro y preocupante: sembrar dudas, construir narrativas falsas y desorientar a la ciudadanía, todo para favorecer intereses particulares antes incluso de que arranque la contienda formal.
El problema no es únicamente la mentira en sí misma, (ya hemos visto incluso a nivel nacional como se caen las mentiras) sino sus efectos. Estas prácticas erosionan la confianza en las instituciones y debilitan la democracia. Cuando la información que circula está manipulada, el debate público se distorsiona y deja de centrarse en lo que importa: propuestas claras, proyectos viables, datos verificables, estadísticas y proyecciones que permitan a la ciudadanía tomar decisiones informadas.
Los ciudadanos no demandan rumores ni manipulación; quieren escuchar narrativas y debates en sus propuestas sobre educación, justicia social, desarrollo económico, productividad agrícola y empresarial, así como el manejo transparente de los recursos públicos y naturales. Ese debería ser el centro de la discusión política, no la competencia por ver quién viraliza más mentiras o genera mayor miedo y confusión.
El desafío es doble y urgente. Por un lado, las autoridades electorales y los partidos tienen la responsabilidad de garantizar un entorno de información confiable, sancionar la difusión de noticias falsas y fortalecer los mecanismos de transparencia. Por otro, los ciudadanos deben ejercer un papel activo, aprender a cuestionar, verificar y exigir datos reales, sin dejarse arrastrar por narrativas diseñadas para manipular emociones y percepciones.
Si la política se reduce a una guerra de rumores y falsedades, no habrá elecciones equitativas, no habrá debate de ideas y la democracia quedará secuestrada por quienes dominan la mentira, no por quienes ofrecen soluciones reales. En las entidades que renovarán gobierno en 2027, el futuro depende de que la información sea una herramienta de claridad, no de confusión.
Hoy se pretende subestimar la inteligencia ciudadana con mentiras, imágenes alteradas mediante inteligencia artificial y discursos sin sustento. Frente a ello, la vigilancia ciudadana es indispensable; denunciemos violaciones a la ley. Aunque el proceso formal aún no inicia, los ánimos ya están altamente polarizados en las 17 entidades que tendrán elecciones.
Incluso en medio de una guerra de desinformación (también llamada “fake news”) la administración pública ha pasado a segundo plano en algunos estados. Trámites, servicios y la obligación de los servidores públicos de atender a los ciudadanos deben esperar, fomentando la burocracia. Mientras su deber es garantizar la atención ciudadana, muchas oficinas permanecen vacías porque algunos funcionarios se dedican a recorrer municipios, promocionando situaciones que no les corresponden.
El efecto lo sienten, por supuesto, los ciudadanos, quienes pierden tiempo y atención. Esto es inaceptable, especialmente cuando se usan recursos públicos que podrían destinarse a cumplir los objetivos de las instituciones, para las cuales estos servidores tienen responsabilidades legales y administrativas claras. Observe ciudado con claridad e infórmate antes de caer y replicar mentiras falsas que en un futuro siempre la verdad sale la luz.



